Comer y Beber

El arte de beber bien con Emirates

Emirates renueva su carta de vinos con cinco millones de botellas guardadas. Una selección pensada beber bien a 10 mil metros de altura

Si pensabas que el lujo en el aire era solo espacio para las piernas y menú a la carta, Emirates acaba de elevar la vara a la estratósfera.

La aerolínea presentó su selección de vinos para los próximos meses, etiquetas que acompañarán a las diferentes categorías de vuelo .

El detrás de escena dejaría boquiabierto a cualquier amante del vino, pues Emirates tiene una de las bodegas flotantes más grandes del mundo con cinco millones de botellas madurando en Francia.

 

 

Desde el 2006, la aerolínea lleva invertidos más de 1.000 millones de dólares en sus etiquetas. La estrategia consiste en comprar partidas limitadas y joyas difíciles de conseguir en tierra firme.

La selección no sigue tendencias ni challenge ni IA. Los criterios son rigurosos dado que la idea es ver cómo evoluciona cada etiqueta a la altitud de crucero, buscando el balance perfecto de fruta, acidez y taninos.

 

Cualquier amante del vino sabe que la bebida a diez mil metros de altura se comporta de otra manera. El aire seco de la cabina y la presión «anestesian» el olfato y el gusto: los aromas se sienten menos, los vinos se perciben más ácidos y los taninos (esa sensación de sequedad en la boca) pueden volverse ásperos.

Armar una carta para el aire exige un criterio completamente diferente al de un restaurante en tierra firme. De hecho, muchas veces adquieren los vinos con años de anticipación y los guardan en sus cavas francesa. Por ejemplo, la etiquetas de Business maduran entre 8 y 10 años, y las joyas de First Class esperan entre 12 y 15 años antes de subirse al avión.

Dime en qué viajas y te diré qué tomas

El viaje puede ser una auténtica experiencia gourmet según la cabina elegida. Aquí un resumen de las etiquetas que podrán degustar en cada una de las opciones.

First Class: Los pasajeros se van a encontrar con etiquetas icónicas como el Dom Pérignon Vintage 2017, el blanco francés Chevalier-Montrachet Grand Cru 2015 o un Château Mouton Rothschild 2003 con más de 20 años de evolución para los vuelos a Reino Unido. También hay joyitas del Nuevo Mundo como el icónico blend chileno Seña 2016 y el potente Penfolds RWT Shiraz 2015 australiano.

Para los que buscan exclusividad absoluta, el blanco Chevalier-Montrachet Grand Cru 2015 (Bouchard Père & Fils) aporta lo suyo: es una producción tan chiquita y codiciada de Borgoña que tenerla a bordo es un lujo.

Business Class: La selección tiene tintos estructurados de Burdeos como La Dame de Montrose 2014 o una rareza absoluta: el Châteauneuf-du-Pape Blanc 2024, un blanco del Ródano con partidas limitadísimas. Sólo una de cada 16 botellas es blanca, el resto de lo que se produce en esa región es tinto; un verdadero hallazgo.

Premium Economy: La gran sorpresa de la temporada. Además de clásicos franceses como un Chablis Premier Cru 2024, Emirates debuta con su primer espumoso inglés, el Wiston Estate Brut NV (una delicia de burbuja fina y notas de masa madre). Además, mantienen como exclusiva global el Chandon 2021, un espumante australiano del valle de Yarra con cuatro años de crianza y notas de brioche.

Economy Class: Para esta cabina armaron una propuesta con muchísimo carácter y frescura. En tintos, van a encontrar el Domaine de la Baume Tautavel 2023 (un bivarietal Grenache (garnacha)-Syrah del sur de Francia) y el redondo Château Pech-Latt Corbières 2024. Para los amantes de los blancos, se suman el fresco y marino Cuvée Sabourin Picpoul de Pinet 2024 y el cítrico Journey’s End Weather Station Sauvignon Blanc 2025 traído directo de Sudáfrica. Porque el buen beber es para todos.

Diseñar la oferta para Economy implica el desafío de encontrar etiquetas accesibles, que le gusten a todo el mundo, pero que no pierdan carácter en el aire.

El detrás de escena de Emirates: ¿Por qué eligen estos vinos y qué los hace únicos?

La aerolínea sabe que los clientes también los eligen por sus servicios premium. Sus viajeros son cosmopolitas, exigentes y con una fuerte predisposición a pagar por el confort.

Buscan una «experiencia de estilo de vida», razón por la cual el tiempo de vuelo es considerado como parte de sus vacaciones o de su viaje corporativo. Y ese tiempo tiene que resultarles confortable.

Emirates entendió eso hace tiempo y se preocupa por ofrecer joyas enológicas a sus pasajeros, que estén perfectamente suaves y redondos cuando los beban arriba el avión.

Al curar con precisión científica desde los grandes tintos de First Class hasta los frescos blancos y espumantes de las cabinas económicas, la compañía logra un doble triunfo: blindar la fidelidad de su pasajero corporativo más rentable y transformar el vuelo de larga distancia en una experiencia puramente sibarita.

En el cielo de Emirates, el viaje ya no es el trámite para llegar al destino; el viaje se convirtió en el destino mismo.