En la cava del restaurante de la Hostería Municipal Atahualpa Yupanqui, en Tucumán, reposan las botellas de este vino elaborado por la bodega Las Arcas de Tolombón que remite a una de las canciones más simbólicas del cancionero popular argentino.
«Perdido en las cerrazones» es el nombre del vino, homónimo de este restó ubicado en Tafí Viejo, al que se puede ir a comer si estar alojado. Su carta es súper variada, con platos autóctonos pero también de cocina internacional.
La curiosidad nos llevó hacia la cava subterránea que desde hace un tiempo está abierta al público para quienes quieran perderse entre el reposo y la guarda de botellas, caprichosamente ordenadas.
Más allá de que el vino estaba en la mesa y pudimos degustarlo, fuimos en busca de la historia de esta simbólica etiqueta.
La creación
El restaurante y la bodega unieron esfuerzos y pasiones para crear una marca distintiva de Tucumán. Así nació este vino, símbolo de la cultura Calchaquí.
Los varietales no están a la venta ni se comercializan en forma independiente. Sólo se pueden disfrutar en la mesa del restó de la hostería Municipal.
La bodega interpretó a la perfección la idea de los propietarios del alojamiento. La etiqueta muestra una acuarela, símbolo del viejo edificio de la hostería antes de su restauración,y una frase en cursiva que fundamenta la esencia de los habitantes de Tafí.
Así nació ese torrontés dulce tardío al que le sumaron un porcentaje de tannat, responsable del color que dispersa la vista de los curiosos bebedores. Elaborado con uvas de los viñedos de Tolombón permite a los paladares disfrutar de un viaje sensorial por este rincón norteño.
Don Ata
Héctor Roberto Chavero, Atahualpa Yupanqui, es unos de los compositores y guitarristas más importantes del mapa del folklore argentino.
Bajo ese pseudónimo, que en quechua significa «el que viene de lejanas tierras para decir algo», se dio a conocer al mundo e inmortalizó esos versos con los que le canta a su «Luna Tucumana».
Un 30 de marzo de 2004, una ley declaró a esa zamba Himno Cultural de la Provincia de Tucumán. Dicen los entendidos que su letra remite a los que caminaban por el sendero hasta Tafí del Valle, donde solo la luna los escoltaba en compañía.