Desde su apertura en enero de 2019, Café Mulé se consolidó como uno de los espacios gastronómicos más elegidos tanto por el público local como por quienes visitan Chascomús los fines de semana.
Con una propuesta diferente para cada momento del día, desde el desayuno hasta la cena ofrece un menú con impronta rioplatense. El plus: un espacio que se integra al entorno natural, con una gran vista a la laguna, ideal para disfrutar sin prisa de uno de los mejores atardeceres bonaerenses. 


Café Mulé es una cafetería y restaurante ubicado sobre la Av. Costanera Nº 4 de la ciudad de Chascomús, a orillas de la laguna. Abierto todos los días desde las 8 y hasta la medianoche. El sitio es pet friendly y cuenta con estacionamiento disponible sobre la costanera.
Mulé por dentro y por fuera

Casi en la punta de la costanera, a Mulé se lo distingue por su espacio interior vidriado pero también por sus mesas y sillones al aire libre, para integrarse con el paisaje.
Cuenta con dos salones interiores conectados por un living. Adentro predominan los tonos grises y la madera en mesas y sillas, con una ambientación sobria que busca “apagarse” para que el verdadero protagonista sea lo que se ve afuera.
Los sectores al aire libre son cuatro: tres de ellos a orillas de la laguna —incluyendo áreas con sillones, camastros y mesas bajas— y una cuarta terraza en el ingreso principal, con mesas regulares.
Una propuesta Mulé para cada momento del día

El día puede comenzar con un rico desayuno o tentarse con un brunch especial. Los que prefieran disfrutar del almuerzo, tendrán varias alternativas frescas en la carta. Aunque Mulé también es sinónimo de merienda, tardecita con tablas y tragos, y por supuesto, de cena costera.
Aunque el horario de cocina está bien definido, de 12 a 16 y de 20 al cierre, durante todo el día ofrecen un mix de deliciosas ensaladas, entradas y sandwichería. 


De lunes a viernes al mediodía cuentan con un menú ejecutivo que incluye plato principal y agua, pensado como una opción práctica y accesible. Y en la noche, la promoción combina plato, bebida y postre, ideal para hacer una pausa, respirar y relajarse.
Su cocina podría definirse como rioplatense, con una impronta familiar y platos de sabores reconocibles, abundantes y reconfortantes.
El pejerrey a la romana se convirtió en el gran protagonista de la carta y en uno de los principales motivos de visita, especialmente para quienes buscan disfrutarlo frente a la laguna.
Completan la propuesta opciones como la pamplona de pollo, la milanesa de bife de chorizo con tallarines cacio e pepe, el risotto de calabaza y osobuco, la plancha de langostinos, otros platos con pesca del día, carnes, pastas y ensaladas de estación.
Las tardes invitan a bajar el ritmo con tablas para compartir —que combinan quesos, escabeches, bocados fritos y productos de mar— junto a una cuidada oferta de bebidas con jugos naturales, vinos argentinos, cervezas, vermut y coctelería.
La cafetería y la pastelería ocupan un lugar central en la experiencia desde la mañana, con desayunos completos, brunch, té premium para dos y una amplia variedad de tortas y piezas dulces de elaboración artesanal.
Café Mulé, un lugar versátil y acogedor, ideal tanto para planes en familia, salidas de pareja, escapadas de amigos, y por qué no, un plan para uno mismo, en cualquier momento del día y con la laguna de fondo.



