Un palacio histórico que se transforma en manifiesto contemporáneo, un espacio donde arte, diseño y hospitalidad se combinan con una sofisticación absoluta
Roma impone su monumentalidad con la fuerza de los siglos, sin embargo, en una calle tranquila entre Piazza del Popolo y Via del Babuino, la ciudad adopta un tono más cercano, preciso y moderno. The First Roma Arte seduce sin necesidad de presentarse, no compite con el Coliseo ni con Bernini, propone un diálogo íntimo entre arte contemporáneo, diseño exquisito y hospitalidad pensada para quienes valoran los detalles y la sensibilidad. Este hotel no solo aloja, recibe; no decora, protege; no impresiona, conquista con lentitud y criterio.
El palazzo, vinculado durante décadas a la comunidad judía romana, fue restaurado con extrema sensibilidad, respetando las proporciones originales mientras líneas puras, materiales nobles y una selección artística de alto nivel se integran con naturalidad. La primera impresión remite a la casa de un coleccionista refinado, alguien que observa, selecciona y nunca exhibe de más. Cada espacio respira criterio, desde el lobby hasta los pasillos, desde las suites hasta los rincones donde esculturas y objetos aparecen como guiños discretos y cómplices.
Este hotel representa la versión más refinada de esa filosofía, un cinco estrellas lujo que entiende la contemporaneidad sin traicionar la memoria romana. Cada decisión estética responde a un relato coherente, con el arte como columna vertebral, el diseño como lenguaje y el servicio como gesto constante, silencioso pero omnipresente.
Arte, diseño y hospitalidad consciente
Las veintiséis habitaciones y suites despliegan una elegancia contenida, paletas neutras, mármoles profundos, maderas lacadas y textiles suaves que invitan al tacto. Obras de artistas italianos contemporáneos acompañan la experiencia sin imponerse, las camas generosas con cabeceras de cuero aseguran un descanso reparador después del pulso urbano, y los baños revestidos en mármol Emperador ofrecen rituales sensoriales con amenities de Ortigia, aromas que permanecen en la memoria de manera sutil. Cada detalle permite al huésped moverse con naturalidad, sintiéndose siempre en casa.
El arte se extiende a toda la experiencia, no se limita a las paredes. Muchas piezas están disponibles para adquisición, transformando la estadía en una oportunidad de descubrimiento y colección. El hotel funciona como galería viva, con exposiciones rotativas y un cultural manager que comparte claves, contextos y recorridos, haciendo que el lujo se mida por el acceso al conocimiento, a la belleza y a la autenticidad.
La gastronomía amplifica la experiencia, Acquolina, restaurante con dos estrellas Michelin, propone una lectura contemporánea del Mediterráneo, con técnica precisa, ingredientes de máxima calidad y platos que sorprenden sin perder elegancia. Cada cena se vive como una puesta en escena, donde el sabor dialoga con la estética. Acquaroof ofrece una Roma suspendida, panorámica y cinematográfica, con desayunos bañados por luz dorada, cócteles al atardecer y el cielo romano desplegándose como un fresco infinito. El Rome Roy, mezcla de Scotch, soda de naranja y vermut, se convierte en una declaración líquida de personalidad.
El servicio acompaña con naturalidad impecable, host multilingües disponibles las veinticuatro horas, check-in personalizado incluso en la habitación, maggiordomo a demanda, personal shopper, art advisor, traslados privados y experiencias diseñadas a medida. Desde recorridos por el antiguo gueto judío hasta clases de cocina con una nonna romana, desde búsquedas del tesoro por talleres artesanales hasta asesoramiento para adquirir arte local, cada propuesta agrega capas a una experiencia que se aleja del turismo convencional y se acerca a una vivencia cultural profunda.
La ubicación potencia la experiencia, Campo Marzio despliega su elegancia histórica, boutiques, galerías y cafés con carácter. A pocos pasos, Piazza di Spagna, Via del Corso, Villa Borghese, el Panteón y la Fontana di Trevi. Roma se ofrece accesible, caminable y vibrante, cruzar la puerta del hotel transforma el ambiente, el ruido se atenúa, el espacio se vuelve residencial, íntimo y secreto.
The First Roma Arte no pretende ser un hotel para todos, es un refugio para quienes conciben el viaje como expresión personal, para quienes valoran el diseño con intención, el arte con discurso y el lujo sin ostentación. Publicable en Harper’s Bazaar, habla el idioma de la moda, del estilo y del savoir-faire global, romano hasta la médula y contemporáneo hasta el último detalle.
En una ciudad que observa permanentemente el pasado, este hotel se permite algo revolucionario, mirar al presente con inteligencia y al futuro con elegancia, Roma reinterpretada desde el arte, Roma vivida desde el diseño, Roma finalmente habitada.
Texto Flavia Tomaello



