Europa

La mesa que nunca cerró

Hay una mesa en particular, dentro del comedor de À La Kämp, que merece más atención que cualquier otra. La llaman la mesa del Limón, y a comienzos del siglo veinte era el rincón fijo de un grupo de caballeros habitués del restaurante, conocidos en la Helsinki de esa época por su ingenio y su vida social bastante intensa. Hoy esa tradición volvió, con el mismo nombre y con un lugar reservado dentro del nuevo salón, y saber esto antes de sentarte cambia bastante la manera en que vas a mirar el resto del lugar.

À La Kämp funciona en la planta baja del Hotel Kämp, sobre Pohjoisesplanadi 29, en pleno centro de Helsinki, y abrió sus puertas en su formato actual el 14 de noviembre de 2025, después de reemplazar a la antigua Brasserie Kämp dentro de un plan de renovación integral que el hotel viene ejecutando por etapas y que este mismo año llega a su fase final. El estudio londinense Archer Humphryes Architects estuvo a cargo del rediseño, y el resultado evita el error más común de este tipo de restaurantes, el de convertirse en un museo demasiado solemne. Maderas cálidas, terciopelos oscuros, luz baja proveniente de arañas clásicas, todo apunta a que te sientas cómodo antes que impresionado.

Lo más interesante del proyecto, sin embargo, no está en la decoración sino en la carta. El equipo de cocina revisó más de noventa menús históricos del hotel, algunos con más de un siglo de antigüedad, para rescatar platos que definieron a Kämp en distintos momentos y traerlos de vuelta reinterpretados con técnica francesa. El resultado es una sección llamada directamente Kämp Classics, donde conviven la tradicional sopa de salmón, servida cremosa con un hilo de aceite de eneldo, y el Toast Skagen, camarones pelados a mano sobre tostada con hueva de pescado blanco, un plato que remite directamente a la tradición nórdica de mariscos fríos y que en el Kämp tiene casi tanta historia como el propio edificio.

 

 

Si vas con ganas de gastar un poco más, la carta ofrece distintas opciones de caviar, desde diez gramos hasta selecciones más generosas, acompañadas de blini, manteca batida y crema agria. Entre los platos principales, el Chateaubriand con chalotas caramelizadas y salsa Madeira sigue funcionando como estandarte de la casa, aunque también hay propuestas más actuales, como el bacalao blanco a la plancha con acelga, o el costillar de cerdo ibérico con puré de zanahoria y estragón. Y para bajar un cambio sin perder calidad, está el Kämp Burger, con carne a la parrilla, mayonesa ahumada, cheddar y panceta crocante, una manera de recordarte que ni el hotel más histórico de Finlandia se toma completamente en serio a sí mismo todo el tiempo.

Volviendo a la mesa del Limón, su legado no quedó solamente en el nombre del rincón. El cóctel insignia de la casa, Lemon & Punsch, es un homenaje directo a ese círculo de habitués de comienzos del siglo pasado, y otro trago propio de la carta, el Kämp Punch, combina vodka con abedul y arándano en referencia al día de la independencia finlandesa, que se celebra cada 6 de diciembre. Los dos tragos están disponibles tanto en el restaurante como en el renovado Kämp Bar, que comparte espacio con À La Kämp y que, a diferencia del comedor, recibe comensales sin reserva previa.

 

El servicio mantiene un equilibrio poco habitual entre la formalidad esperable de un espacio así y una cercanía que nunca incomoda. Nadie te apura entre plato y plato, y si te quedás charlando después del postre nadie te lo hace sentir. Entre las opciones dulces, la crème brûlée con sorbete de brotes de abeto es de lo más recomendable, aunque la tartaleta de avellanas con helado de caramelo salado tiene bastantes adeptos entre los habitués nuevos que empezaron a descubrir el lugar desde la reapertura.El restaurante abre de lunes a domingo desde las cinco de la tarde, y aunque todavía es joven en su versión actual, ya funciona como una de las mejores razones para volver a cruzar la puerta de un hotel que Helsinki entera conoce desde 1887. La mesa del Limón sigue ahí, esperando que alguien se anime a heredar, aunque sea por una noche, la costumbre de esos caballeros que la hicieron famosa hace más de cien años.

Un trampolín cómodo hacia Europa es LEVEL, aerolínea de largo radio que ofrece vuelos directos y sin escalas a Barcelona desde Buenos Aires (Argentina), Lima (Perú) y Santiago de Chile (Chile), además de algunos destinos en Estados Unidos . Ofrece una experiencia de viaje a precios atractivos y una propuesta diferencial y personalizada, para que cada persona elija la clase (Premium o Economy) y los servicios con los que desea viajar.

Texto: Flavia Tomaello