Europa

“La calidad es el único idioma que no necesita traducción”

En Lecce, ciudad donde la piedra dorada parece absorber el sol y devolverlo en matices cálidos al caer la tarde, hay un espacio que redefine la experiencia gastronómica contemporánea. 300mila, situado en Via 47 Reggimento Fanteria 5, ocupa una superficie de mil metros cuadrados y permanece abierto todos los días, articulando en un mismo ámbito cafetería, pastelería, restaurante, barra de sushi, coctelería social y un emporio dedicado a productos de alta calidad. Con capacidad para 150 personas y una propuesta que se mueve en una franja media de entre 20 y 60 euros, el lugar se ha consolidado como un punto de encuentro donde convergen hospitalidad, diseño y cultura culinaria.
La génesis del proyecto está íntimamente ligada a la trayectoria de Davide De Matteis, patron y chef, empresario inquieto con una formación que combina disciplina clásica y mirada internacional. Su historia comienza en la Cotognata Leccese, la histórica pastelería de su familia, donde desde niño aprendió el valor del trabajo constante y la precisión. Más tarde se formó como sommelier y barman AIBES, convencido de que el conocimiento técnico debía sostener cualquier ambición creativa.
El recorrido profesional lo llevó a Bolonia, al Zanarini, donde trabajó junto a Giorgio Orlandi, referencia indiscutida de la coctelería italiana. Continuó su aprendizaje en el Grand Hotel Gardone, en el lago de Garda, bajo la influencia de Tony Micelotta, experiencia que amplió su comprensión del servicio de alta gama. El siguiente paso fue Alemania. En Múnich colaboró con el reconocido Lechthaler y participó en proyectos vinculados a figuras de gran notoriedad pública. Más tarde ingresó al Schumann’s, uno de los bares más emblemáticos de Europa, donde junto a Charles Schumann abrió el primer Camparino en territorio alemán y creó el Drink 2004 para Campari.
En 2006 regresó a Puglia y abrió el 300mila Lounge Bar en Lecce, un espacio que pronto obtuvo reconocimiento nacional, elegido mejor bar de Italia en 2013, 2015 y 2018 por la Guía Gambero Rosso. La evolución fue natural y progresiva. En 2011 sumó la Terrazza y la Pizzería 300mila en Otranto. En 2016 inauguró el Nazionale Ristorante y desarrolló un servicio de catering capaz de operar en distintos puntos del país. En 2019 impulsó un laboratorio gastronómico en el antiguo instituto penal juvenil de Lecce, en colaboración con el Ministerio de Justicia, donde personas detenidas en fase final de condena trabajan y se forman bajo la dirección del chef Marco Silvestro, profesional nacido en 1982, con formación en la escuela hotelera de Otranto y experiencia en hoteles internacionales como Sheraton y Hilton, además de colaboraciones con chefs con estrella.
El año 2021 marcó una transformación decisiva, el antiguo lounge bar se convirtió en el actual hub gastronómico integral. La propuesta se amplió sin perder identidad. Las vitrinas exhiben miles de etiquetas de vinos, espumantes y destilados procedentes de todo el mundo, colección que en 2022 recibió el reconocimiento a la mejor carta de destilados de Italia. El espacio también funciona como galería, con obras de arte contemporáneo y piezas diseñadas por el propio De Matteis, incluidas instalaciones con grandes corazones de colores que se han convertido en un sello visual del lugar. Cada mesa, cada lámpara y cada uniforme responde a una idea estética precisa concebida por él.
La oferta culinaria abarca desde productos de desayuno y pastelería como cornetti, pasticciotti, brioche, muffins y bombones, hasta una cocina que dialoga con el territorio y el mundo. El sushi forma parte de la identidad del proyecto desde 2006 y se elabora con ingredientes locales de altísima calidad, como el gambero viola de Gallipoli o el tomate semiseco de Torre Guaceto. Entre los platos de cocina destacan el spaghettone a la chitarra con dados de atún fresco, tomate y limón, el risotto de gambas cocidas y crudas con extracto de limón y albahaca, el pacchero con ragú de mero, el pulpo cocido en aceite y terminado al romero con giardiniera casera y el huevo a baja temperatura que cambia según la estación.
En noviembre de 2023 el grupo amplió su universo con Casa 300mila, una residencia de comienzos del siglo XX con cuatro suites, concebida para ofrecer una hospitalidad personalizada, donde también funciona un restaurante con reserva para un máximo de veinte personas, en el que Davide cocina personalmente menús degustación vegetarianos, de pescado, de carne o de inspiración fusión, mientras su esposa Ekaterina Robakidze se ocupa de la recepción con una mezcla de naturalidad y profesionalismo.
Con esta estructura consolidada, que integra restauración, diseño, inclusión social y visión empresarial, 300mila se presenta como un laboratorio vivo donde la tradición salentina dialoga con la contemporaneidad y proyecta su identidad más allá de las fronteras locales.

— 300mila integra gastronomía, diseño, arte y mixología en un único espacio. ¿Cuál fue el principal desafío al articular dimensiones tan distintas sin perder coherencia?
— El reto fue encontrar armonía. Un lugar de estas dimensiones puede dividirse en compartimentos aislados. Nosotros queríamos una historia continua. Partimos de principios firmes, la excelencia de la materia prima, la amabilidad en el servicio y la sensación de hogar. Si alguien toma un cóctel, elige sushi o compra una pieza de pastelería, debe reconocer la misma filosofía. Cada elemento fue pensado como parte de una puesta en escena coherente. La calidad es el hilo que une todas las expresiones del proyecto.
— El concepto tiene una impronta personal muy fuerte. ¿Cómo se equilibra esa visión creativa con la necesidad de procesos sólidos?
— La intuición es importante, aunque necesita estructura para sostenerse. El laboratorio cumple esa función. Allí las ideas se analizan, se ajustan y se transforman en procedimientos claros. En la sala permanece la emoción, detrás existe disciplina. Esa combinación permite que la creatividad tenga continuidad y no dependa del impulso del momento.
— Desde 2006 ofrecen sushi elaborado con productos del Salento. ¿Cómo se define el límite entre innovación e identidad territorial?
— Nuestra intención es dialogar con el mundo desde nuestra tierra. El sushi forma parte de nuestra historia. Si un ingrediente local aporta sentido y equilibrio, entra en el plato. La innovación debe reforzar la identidad. Un plato tiene que transmitir el lugar donde nace, de lo contrario pierde significado para nosotros.
— El laboratorio en el antiguo instituto penal juvenil tiene un fuerte impacto social. ¿Qué cambió esa experiencia en el equipo y en su visión empresarial?
— Comprendimos que el trabajo es dignidad. Pensábamos que ofrecíamos una oportunidad y en realidad recibimos una lección. El equipo se transformó en comunidad. El error dejó de ser un problema para convertirse en aprendizaje. Desde el punto de vista empresarial entendimos que la estabilidad nace del sentido de pertenencia.
— El grupo continúa creciendo. ¿Qué aspectos son exportables y cuáles están profundamente ligados a Lecce?
— El modelo puede adaptarse a otras ciudades con los ajustes necesarios. Conceptos como 300mila o Focacciami podrían desarrollarse en distintos contextos. Sin embargo, el laboratorio Food and Future permanecerá en Lecce. Aquí tenemos un diálogo directo con nuestra comunidad. Observamos reacciones, escuchamos opiniones y ajustamos el rumbo. La calidad extrema de la materia prima es el principio que debe sostener cualquier expansión.
Davide De Matteis habla con la convicción de quien ha recorrido un largo trayecto y ha decidido construir futuro desde su lugar de origen. En 300mila confluyen diseño, cocina, inclusión y ambición. Lecce encuentra en este proyecto un espacio donde tradición y contemporaneidad dialogan bajo una idea central, la calidad como lenguaje universal.

Para organizar visitas guiadas a las iglesias y monumentos de Lecce, toda la información actualizada y los servicios disponibles pueden consultarse en los sitios oficiales de Artwork Cultura y Chiese di Lecce.

 

 

Texto: Flavia Tomaello